Nunca se puede ocultar al corazón lo que han visto los ojos.

Antonio Hernández


viernes, 11 de octubre de 2013

Mi querida España


José María Gay de Liébana, el economista irritado, en las XIX Jornadas de Asesores Fiscales de Valencia, en septiembre de 2012:
las cosas claras

La situación española en todas las facetas es deprimente y todos los días aparecen nuevos problemas que crean el malestar general. Quizás el escritor Gustavo Martín Gazo tenga la solución:

Las preguntas de Perceval


       El mundo de la política se ha vuelto previsible y amoral.

La cuestión crucial es saber si puede llamarse democracia a esto que tenemos.
Hay un episodio del ciclo artúrico que nos puede ayudar a entender lo que pasa en nuestro país. Su protagonista es Perceval, uno de los caballeros de la Tabla Redonda, famoso por su participación en la búsqueda del Santo Grial. Perceval llega a un lugar desolador. Los ríos se han secado, no crecen las plantas, los árboles han muerto, no hay pájaros ni otros animales. Se hace de noche y Perceval entra en un castillo sombrío. Soldados, mozos y criados andan como sonámbulos por sus patios y escaleras. Perceval se encuentra allí con el herido Rey Pescador, el soberano del reino. Está postrado en su trono, mientras un extraño cortejo recorre el salón. Son tres muchachas muy pálidas. Una lleva una lanza, otra una bandeja y la tercera, una copa. Perceval, horrorizado, abandona precipitadamente el palacio. Está amaneciendo y una misteriosa doncella que le aborda en el camino le dice que esperaban a un caballero como él que se atreviera a preguntar por el significado de lo que veía y que su marcha precipitada les condena a continuar bajo el dominio de la maldición. El tema de las preguntas que al no formularse sumen en la desgracia a países enteros es muy frecuente en el folklore. En muchos cuentos basta la pregunta de alguien para que se rompa el hechizo que pesa sobre un lugar, ya que las preguntas son el símbolo de esa vida que regresa y hace hablar.


Si lo pensamos bien, el país al que llega Perceval no es muy distinto de este nuestro. Las tiendas se cierran, la gente pierde sus trabajos y deambula por las calles sin saber qué hacer. Muchos son expulsados de sus casas y no tienen para comer. Nadie compra libros, las salas de cine están vacías y se aplazan las bodas. Los jóvenes no pueden independizarse porque ¿dónde vivirán, con qué medios, qué harán si nacen sus hijos? Los hospitales dejan de atender a los enfermos, desaparecen los comedores y el transporte escolar y los investigadores tienen que emigrar a otros países. Aún más, como sucede en el relato de Perceval, también nosotros hemos renunciado a preguntarnos por las causas que hacen que las cosas sean así. Es lo que nos dicen nuestros gobernantes, que debemos tener paciencia, confiar en ellos, ya que nada puede hacerse salvo lo que ellos han decidido hacer. En el relato de Perceval las doncellas que forman el cortejo fúnebre llevan en sus manos una lanza, una bandeja y una copa sagrada, los símbolos de la pasión de un dios que entregó su vida para salvar a los hombres; en el nuestro, los caballeros del dinero llevan las cifras de nuestra deuda, la de los recortes y la de la prima de riesgo, los símbolos de ese capital que quiere que le entreguemos la vida para salvarse él.

Mientras tanto, se han perdido derechos sociales, los trabajadores pueden ser expulsados de sus trabajos sin ninguna garantía, se ofende a los médicos, a los investigadores y a los educadores. Se cierran los comedores escolares, la televisión pública se ha transformado en una sucursal amanerada del poder, se cuestiona el derecho al aborto, vuelve a las aulas la asignatura de la religión más rancia, al Tribunal Constitucional llegan jueces que opinan que los matrimonios homosexuales son contra natura.

En la segunda parte de la historia del rey herido, Perceval regresa al reino maldito y osa hacer la pregunta, con lo que el rey se recupera de su mal y se restituye la fecundidad a la tierra baldía. ¿Cuales tendrían que ser las nuestras para que esta pesadilla terminara? Son muchas las que podrían servirnos. Por ejemplo, ¿por qué los valores supremos que fundan el capitalismo—competividad, rendimiento, crecimiento sin límite, beneficio— deben ser los únicos valores y no podemos hacer de la búsqueda del bien común el valor supremo de nuestra convivencia? ¿Por qué no se obliga a los bancos nacionalizados a dar crédito a las empresas que lo necesitan y no hay un banco público que se enfrente a un problema como el los desahucios? ¿Por qué se permiten los delirantes salarios de la banca? ¿Por qué si tenemos la misma moneda tenemos que pagar distintos intereses por la deuda? ¿Por qué no hacemos una política energética que no dependa del petróleo? ¿Por qué se admiten los paraísos fiscales?, ¿por qué las grandes empresas pagan a Hacienda porcentajes que al resto de los ciudadanos les causan escándalo? Aún más, ¿por qué los que nos piden que confiemos en ellos cobran varios sueldos, reciben primas diversas, préstamos que no figuran en ningún lado y que es posible que no tengan que devolver, manos misteriosas les pagan el alquiler de los pisos en donde viven, las fiestas de cumpleaños y las bodas de sus hijos, y son consejeros de bancos y grandes empresas por los que cobran sueldos astronómicos por no hacer nada?

Pero quien pregunta debe tener alguien que le escuche y me temo que en este punto debemos abandonar el mundo de Perceval para entrar en el no menos sombrío de una antigua película de serie B titulada La invasión de los ladrones de cuerpos. Unas extrañas vainas venidas del espacio tienen el poder de copiar los cuerpos de los hombres aprovechando su sueño. Cuando ese proceso se cumple, el nuevo cuerpo ocupa el lugar de su modelo real. Surge así un mundo implacable y frío, que solo en apariencia sigue resultando humano. La película de Don Siegel, realizada en plena guerra fría, es una metáfora de los Estados totalitarios y del dominio que llegan a ejercer sobre la conciencia individual, pero pocas veces esta fábula ha tenido más vigencia que en la actualidad. El mundo de la política se ha vuelto previsible y amoral, y el congreso de los diputados es lo más parecido a una sala del Museo de Cera. Es verdad que a esos diputados los hemos elegido nosotros, pero tan pronto acceden al poder son abducidos por fuerzas oscuras y dejan de representar a sus votantes para servir tan solo a poderes indefinibles. Son las réplicas de los que elegimos en las urnas las que han tomado las riendas del poder y sirven a intereses que nada tienen que ver con los nuestros. El problema es que esos ladrones de cuerpos no vienen de otro planeta para ocupar el nuestro, sino que somos nosotros mismos quienes los hemos creado con nuestra pasividad. La última pregunta de Perceval, la más dolorosa de todas, solo puede ser entonces si puede llamarse democracia a esto que tenemos.  Gustavo Martín Garzo, El País-Tribuna, 5.19.2013


      Y con esto creo que basta. Estamos esperanzados con las noticias de que estamos saliendo de la recesión y solo nos queda la crisis, pero nada está claro. Son tantas las cosas que se vienen diciendo y no son verdad, que cualquiera se fía de los que tienen la mentira por virtud.

Las cosas que pasan

Felicitaciones para la mutter Angela Merkel, que ha obtenido un triunfo suficiente en las elecciones alemanas, a falta de escasos votos para alcanzar la mayoría absoluta. Afortunadamente, Europa sigue contando con el medio eficaz para defender el euro y a los países comunitarios que más precisan que no les dejen perderse.
    
No voy a entrar en política, pero antes de las elecciones alemanas pensé en qué habría pasado, por ejemplo, en España sin una persona que, como Merkel, no hubiese frenado el disparate económico a partir de enero de 2012, recién empezado el recorte de las clases medias para abajo. Hoy, prácticamente el pueblo español está, como acostumbra, a merced de los ricos y riquísimos, a años luz para que se estabilice la economía nacional, la de todos los españoles, no para los de siempre. Pero nos queda la esperanza de que el motor germano nos eche una mano, no para hundirnos, que de eso sabemos un rato, sino para sacarnos del atolladero en el que nos encontramos.

    En los años sesenta del siglo pasado hubo una escapada de españoles a Alemania, algunos regresaron y muchos otros se quedaron y allí están, recibiendo ahora a los que se arriesgan a dar el salto y recibir el impacto de un idioma difícil para nosotros, pero no imposible. Muchos nos hemos quedado en la gracia del subanestrujenbajen, del Metro, y no es suficiente. Duele tener este éxodo de gentes valiosas que aquí no tienen nada que hacer.

      Son muchos los que no están de acuerdo con la señora Merkel, ni con la situación, pero alguien tenía que pilotar a la Comunidad Económica Europea, perdida por la baja calidad de sus políticos y la falta de una política común.

      Confíemos en la Señora Merkel, pues aquí: esto es lo que hay.

 
Vinos tintos gaditanos. Parece que lo del vino del blog anterior, el 14 de la serie, ha tenido su contestación positiva, de lo cual me alegro muchísimo. Estoy ansioso de ver en los periódicos nacionales nuestros vinos tintos gaditanos. Por eso, hace unos días, me quedé estupefacto: El Viajero, el 20 de septiembre, publicaba la ficha de un vino gaditano: Barbazul 2012, no tinto sino blanco, de la Huerta de Albalá, en Arcos de la Frontera, un blanco joven de uvas chardornay.

      Carlos Delgado con el título de Una brisa balsámica, escribió con mucha puntería, descubriendo uno de los vinos gaditanos, primo hermano del Barbazul tinto buenísimo, de la misma bodega. Es una gloria ver reflejados nuestros vinos en páginas nacionales.
 
    Delgado se ha fijado en él, vaya usted a saber por qué, no conozco este vino, pero debe ser buenísimo. A mí me gustan los tintos y son los que más se beben en chatos, vasos, y copas. Entre los blancos tienen su aquel algunos como el sanluqueño Maestrante, que ha superado al primitivo Castillo de San Diego. Y para qué engañarnos, gusta mucho el Tierra Blanca, y seguramente habrá por ahí algunos también excelentes. Yo sigo con el dicho de que el mejor vino blanco es un tinto, lo que no significa desprecio, pues sobre gustos y colores no han escrito los autores. Y en los vinos blancos no contemplo los clásicos de Jerez, los olorosos generosos, manzanillas, y los que les siguen, señorío donde los halla. Gracias Delgado y que cunda.

     Sigue: el redactor de Diario de Jerez Ángel Espejo, que recibió el Premio de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores, publicaba a finales de agosto una columna breve, pero con enjundia: El viñedo de uvas tintas duplica su superficie en sólo una década. Buena noticia pues informaba de que las uvas tintas se imponen en los vinos de la tierra de Cádiz, y sentenciaba: los blancos aportan la experiencia; los tintos, el descaro de la juventud. Ahora lo que falta es que se conozcan y se vendan, pues la desinformación es algo que no beneficia a nadie, ni a bodegueros, ni a los posibles clientes. Afirmaba Espejo que ya hay más de una veintena de marcas en el mercado, y una legión de consumidores afines dentro y fuera de las fronteras españolas. Angelito, te has pasado cinco pueblos, te aseguro que en Medina, que tienes tan cerca, hay muchos lugares del gremio que no se han enterado.

    La BASF (Badische Anilin und Soda Fabrick), empresa alemana asentada en España, ha dedicado un programa a potenciar a pequeños bodegueros que por sor sí solos no pueden dar a conocer sus vinos. En abril de este año inició Catatalentos Basf, catas por grupos de Comunidades, entre las que, naturalmente, se encontraba Andalucía y los vinos tintos gaditanos. Destacó Cortijo de Jara un tinto jerezano, bueno de verdad, y es de desear que muchos más vinos de la tierra se incorporen a esta evaluación de contrastes, para que inicien a ser conocidos y, sobre todo, bebidos.

Que me lo expliquen. Un vecino de Medina Sidonia está angustiado, no puede entender lo que le pasa. Yo tampoco. El 5 de este mes se dirigió al Director de El País contándole la ultima ocurrencia del paro en este país nuestro, nuestra querida España. La carta se encabeza: Sobre las políticas de empleo. Dice:
Con 47 años me he quedado en paro a comienzos de septiembre, pasando a ser perceptor de la prestación por desempleo y víctima de las políticas de empleo de este país. A final de mes me ha salido un trabajo puntual de un día, realizando un trabajo profesional para una empresa italiana, para lo que he tenido que darme de alta en el censo de profesionales de Hacienda y solicitar el alta en el registro de operadores intracomunitarios. Este trámite tardará aproximadamente un 
mes (no me dan un plazo definido), y es imprescindible para poder cobrar mi trabajo. He comunicado al SEPE (antiguo Inem) mi cambio de situación para que me descuenten el día que voy a trabajar. Me informan de que me suspenden mi prestación hasta que no cause baja en el citado registro de operadores intracomunitarios, y que si la Administración tarda un mes en contestar, estaré un mes sin cobrar, si tarda dos meses, pues dos meses sin cobrar.
He intentado explicar a la funcionaria, a la que no culpo, que aceptar este trabajo es importante para mí porque en el futuro pueden salirme más y podré dejar de ser un parado. Pero que si me penalizan por trabajar no podré asumirlo económicamente, y, para rebajar mi creciente tensión, le he planteado la sugerencia irónica de que a lo mejor debería rechazar todos los trabajos que me surjan y engrosar el grupo del bar al que aludía Josep A. Duran i Lleida. Ante mi perplejidad, he recibido un encogimiento de hombros.
Hoy he recibido una nueva petición de trabajo por parte de la misma empresa; les he dicho que no puedo volver a colaborar con ellos.
Ahora estoy tomando cañas en el bar y esperando que me llamen para que algún sindicato me imparta un curso sobre cómo elaborar un curriculum vitae.— Antonio Alberto Ciudad Araque. Medina Sidonia (Cádiz)

             Ver, para creer.
  
 Buenas noticias

Dicen sin ambages que hemos dejado atrás la recesión y nos queda la crisis, buena noticia. Y mejor todavía la que ofreció el ministro de Hacienda, entre el jolgorio de los señores diputados, el 9 de este mes en el Congreso. Dijo, se enteró todo el mundo, que los salarios no están bajando, que están creciendo moderadamente, y se quedó como Fofito. La realidad es que los salarios bajaron entre abril y junio un 0,6%, siguiendo la tónica de los dos meses anteriores, y en 2012 la bajada se calcula en un 0,8%. Son datos, hay que recordarle al señor ministro, del Instituto Nacional de Estadística. Por su parte la Caixa, indica que desde 2010 el retroceso ha sido del 7,1%.

      Gracias, maestro, ni Gila. 

Final  

Se están yendo personas queridas de todas clases y de diferentes actividades que nos conciernen. No quisiera abrir un obituario permanente, pero no tengo más remedio que despedir con pena a quienes hemos tenido entre nosotros, y su adiós nos afecta.

      El 22 de septiembre falleció, recién cumplidos los 90 años, Álvaro Mutis, Jaramillo por su madre. Escritor y poeta con una obra muy extensa, entre la que destaca la creación de su Maqroll el Gaviero, cuyos libros quizás son los más conocidos. Con orígenes gaditanos de uno de los 'conquistadores' de América, sin s armas que su investigación y clasificación de miles de plantas, José Celestimo Mutis. De Álvaro ha escrito nuestro poeta José Ran Ripoll: trasciende la época posmoderna que le tocó vivir y apunta a un nuevo pensamiento, un ímpetu vital que surge de su propio paisaje, pero que se universaliza en ultramar. La mejor forma de honrarle en la despedida será leer o releer su obra.

     También se ha marchado Juan Linz, un estudioso poco conocido en España salvo por especialistas, políticos y sociólogos, nacido en Alemania y fallecido en USA a los 85 años, donde vivió gran parte de su vida, siendo español. Persona muy interesante por su pensamiento y estudios sobre nuestra realidad, conocida desde la lejanía. Nuestro paisano Ramón Vargas-Machuca y Aurelio Arteta, ambos catedráticos de Filosofía Moral y Política, uno en Cádiz y el otro en la Universidad del País Vasco, se refieren a Linz: Le dolía sobre todo el estado de la política en España. El que dejaba asomar siempre una punta de escepticismo, quien insistía en que no se debe esperar de la política lo que no puede dar, era incapaz de ocultar su decepción por el modo como se esfumaba entre nosotros lo que parecía estable. 
      
      Una gran persona con quien había que estar de acuerdo, especialmente en estos años de zozobra.

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Adiós, Adéu, Agur, Adeus






domingo, 15 de septiembre de 2013

¡Viva el Vino!



 

Brindis de La Traviatta (La extraviada) en el primer acto de la ópera de Giuseppe Verdi: "¡Alegrémonos! El vino y los cantos, y las risas embellecen la noche; y que el nuevo día nos devolverá al paraíso". Anna Netrebko, la diva rusa, soprano con excelencia.

     No confundirse, esta entrada es para alegrar el comentario de algo que me tiene a maltraer, no es un brindis para beodos y alcohólicos, es sencillamente un alegre comenzar.

     El vino, además de muy rico, es un producto que produce riqueza y observo que la provincia de Cádiz está desechando una oportunidad de oro. Hace muchos años el consumo de vino tinto era muy escaso, y me refiero, por ejemplo, a la ciudad de Medina Sidonia y a su entorno del término municipal. Aquí se bebían vinos blancos, fundamentalmente finos, en su mayoría de Chiclana, y los más exagerados de Jerez. En un momento deterninado se fue olvidando el buen fino chiclanero y entrándole a la cerveza, bebida que todavía se consume en cantidades extremas. 

     Y llegó el tiempo, no muy lejano, de darle al tinto, un vino que no se daba en nuestros campos ni a lo largo de la provincia, se recurió al buen vino tinto de La Rioja. Entró con tal fuerza su comercialización que para pedir un chato o una copa se solicitaba: Por favor, pónme un riojita. Y el rioja, como todo en este mundo, es excelente, buenísimo, bueno y pasable, dejémosle ahí.

     La bajada del consumo de los vinos blancos hizo encenderse la lucecita de los empresarios gaditanos, que comenzaron a completar sus bodegas, antiguas o modernas, con vinos tintos. Como la tierra es excelente y el tiempo, con el medio ambiente, acompañan, pues empezaron a darse unos vinos tintos superiores, que pueden enfrentarse abiertamente, con los mejores vinos de La Rioja y de otra muchas tierras españolas. Me refiero al vino tinto riojano por lo del riojita, porque el que quiera beber buen vino puede irse hoy en día a cualquier lugar de España, donde la calidad en estos últimos años ha alcanzado las más altas cotas, vinos que eran entre malos y regulares se han elevado a alturas desconocidas y es difícil distinguir entre unos y otros los mejores: todos son buenos.

     No soy enólogo, nada más que un amante del vino y desde que despunté en la juventud me ha gustado beber y conocer los caldos deliciosos de nuestra tierra y resto de España: los vinos canarios, de Galicia a Cataluña y de ahí hasta Castilla la Mancha, sin olvidar los baleares, que eran de lo más fuerte que se podía beber, y ya son deliciosos. En Andalucía ha habido pocos vinos tintos, pero el chip ha cambiado y se están logrando excelencias.

     Mi pretensión no es presentar un estudio exhaustivo de carácter enológico, sino la de explicitar una opinión que se ha ido formando a través de muchos años dando vueltas por ahí, y en este sentido admito todas las que se ocurran, no pienso discutir. El problema está en que no se conocen estos vinos y existe una prevención hacia ellos, sin haberse tomado la molestia de probarlos. Falta saber venderlos, comercialización, introducirlos en el mercado, darlos a conocer, publicitarlos, que para eso están los periódicos, las emosoras de radio y las televisiones, locales, regionales y si fuese menester las nacionales, con resultados que pueden ser excepcionales. Y fundamentalmente es preciso que los dueños de restaurantes, bares y tabernas se conciencien de que tienen a mano unos caldos exquisitos, que les pueden dar unos muy buenos resultados económicos, practicamente a pie de obra. Piensen nuestros bodegueros que cuando uno se toma un tinto riojano, el beneficio va para la Rioja, y si es gaditano se queda aquí en la tierra. 

     En Medina Sidonia, no he tenido tiempo de husmear más, se está introduciendo muy lentamente nuestro vino. En el centro el Bar Cádiz tiene ya varios vinos, Cortijo de Jara, Gibalbín y algún otro. Manuela en su restaurante heredero de la Venta del Castillo, que siempre hemos conocido por el nombre de su excelsa cocinera y dueña, los tiene también gracias al celo de Juan Ballesteros, su hijo. Chano en la Venta heredera de su bar Machín, actualmente mantiene una magnífica bodega en la que lucen los vinos gaditanos, entre los que destacan el Barba Azul, un vino arcense que puede competir con el que se deje

      Uno de los más emblemáticos camareros de Medina, quizás el decano entre ellos, ha bautizado magistralmente a los vinos tintos gaditanos como de La Ribera del Guadalete, pensando en el río que nos circunda de Grazalema a El Puerto de Santa María. Gracias, Paco, eres un maestro.

Las cosas que pasan

Alivio y decepción. La paliza que hemos recibido antes, en el hecho y tras el resultado, no merece mucho comentario. Cuando un país empobrecido, con seis millones de parados, entre los que cobran y los que no, y con un número indeterminado de personas y familias que no tienen ni para comer, meterse en un gasto imprevisible solo puede generar más riqueza entre los que mueven los entresijos de la cosa y más pobreza si cabe en ese pueblo español, que tanto amamos, queremos y es el que gobierna esta sociedad democrática avanzada, constitucionalmente hablando.

    El sueño olímpico de Gallardón y Botella costará 2.466 euros a cada trabajador madrileño, titulaba su artículo en El Plural José Mª Garrido, el 9 de septiembre. En él escribe sobre los gastos que han  producido los sueños fantásticos y fastuosos de quienes son tan generosos en gastar lo de todos y reservarse su abundante parte para los bolsillos propios.

     El sábado 9, por la mañana, estuve picoteando por periódicos, radios y televisiones y quedé impresionado por los augurios fantásticos que los medios lanzaban a donde cayeran. A mí me hicieron daño, no podía comprender tanta magnificiencia, tanta seguridad, tanto piropo a los miembros del COI, excelentes personajes que no nos podrían no conceder el ansiado premio a tanta trabajo, esfuerzo y dinero empleado. Estambul estaba descartado, no se merecía tamaño regalo, Tokio, hay que ver con el peligro que supone aquello de Fukussima, que poco antes del 9 de septiembre había surgido con una fuerza inusitada, no podía celebrar la tan ansiada recompensa al esfuerzo del 99 por ciento de los españoles, felices ya con su galardón. 

     Si alguien quiere conocer algunas cifras más del disparate, le recomiendo consultar http://www.elplural.com/2013/09/09, entre otros. Como, por ejemplo, el ¡Qué descanso! de Juan José Millás en El País del 13 de este mes, que comienza: Incluso para quienes hemos seguido de reojo la aventura delirante de Madrid 2020 resultaba excesiva la hinchazóin retórica de las autoridades y medios. Hinchazón que, como suele suceder, se ha resuelto en un pedo que ha aliviado al paciente, aunque también, paradójicamente, le ha hecho daño.

    Mi enhorabuena a los 300 personajes que han volado a Buenos Aires, éstos mejor allí que aquí, tan contaminado gracias al medio ambiente. Lo han pasado bomba.

Buenas noticias 

Cuando los ojos echan chiribitas hay que temer un encontronazo con algo fuerte. En estos días me tiemblan las piernas, tan flojas ya ellas, esperando cómo va a enflaquecer mi pensión, pero hay noticias que alegran el cuerpo: Yo, Yo, el tan apreciado Cristiano de los fans madridistas se queda en el Real Madrid cinco años más,  con 18.000.000 millones de euros por curso, sin contar con los incentivos por objetivos. ¡Vaya tela, compañera!. Y dicen que no hay dinero, no lo hay para los parados, para los pobres que no tienen que comer, para los que quieren estudiar y no les da a sus padres para más, para el avance científico, para servir una sanidad pública, como nos enseñaron en el poquito estado de bienestar que conocimos...(añada cada uno lo que quiera, hay tanto que soportar).

      España deja Afganistán, por lo que las fuerzas militares españolas allí se volverán para aquí. El caso afganistaní tiene miga. Primero fueron los yanquis los que apoyaron a los insurgentes contra el gobierno democrático ayudado por Rusia, 1978-1992. Los rusos hastiados por no poder terminar con los enfrentamientos, se retiraron a su casa. En 2001, George Bush, el presidente que tanto quería y tanto le gustaba guerrear, se lanzó contra Afganistán, y todavía andan unos y otros retirándose. Mérito no le falta a los insurgentes por tal resistencia. El caso es que nuestros militares se vuelven a casa, motivo de alegría sobre todo para sus familias, pero siempre tiene que haber un pero. Ahora los traductores se quedan con el nalgatorio al aire, temiendo las represalias de los que han luchado contra las fuerzas de otros países. Se quieren venir para España, venga, hay sitio hasta para los de Eurovegas, que van a cambiar las leyes y, si preciso fuera, la misma obsoleta Constitución. Al tiempo.

     Me he llevado una gran alegría este sábado. Cuando estaba terminando el blog me apareció la mismísima Anna Netrebko ocupando las páginas principales de Babelia-El País. Pura casualidad, la escogí porque me pareció colosal para dar entrada a mis preocupaciones por los buenos vinos tintos gaditanos, esos grandes desconocidos que merecen, por lo menos, la atención de los ... gaditanos. ¡Animo, Viva el Vino!

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Adiós, Adéu, Agur, Adeus


 















 


   



lunes, 2 de septiembre de 2013

El colmo

Más que el colmo debería entrar con cantidad de colmos. 

     Terminan las vacaciones para los que las han podido disfrutar, a lo grande o a lo pequeño, pero vacaciones al fin. Y todo sigue igual o peor.


     Estoy deseando poder dedicar este espacio tan personal a otros menesteres y olvidarme de la actualidad, que si hoy es mala, mañana será peor, y no me refiero sólamente a la descomposición de esta España nuestra. Nos llegan ecos de que el mundo en general está en ebullición y, desgraciadamente, la inoperancia de la ONU nos lleva a repasar el antecedente de la Sociedad de Naciones, creada en 1919, finalizada la Primer Guerra Mundial, por el Tratado de Versalles. Su actividad equivocada o inactividad llevaron a la Segunda Guerra Mundial y si no igual, pero sí parecido, podemos estar incubando la Tercera Guerra Mundial, que si las dos anteriores fueron terribles, esta puede ser de garabatillo.


     Y colmo o colmos porque se están disparando los disparates, desde la alcaldesa de Cádiz capital, que exige a los pobres que se acercan al Ayuntamiento a pedir ayuda para poder comer, no tener signos de riqueza como es el internet, ella los quiere arrastrándose por san Juan de Dios, demacrados, sucios, ¡vamos, pobres como deben ser!, hasta la evaporación de los discos duros de Bárcenas, pruebas de sus cuentas, que el juez no parece tuviera prisa por ojearlos, y la empresa política sí para hacerlos desaparecer.


     Sin salir de aquí, la Tomatina, gratuita o de pago, que se sigue celebrando en Buñol debe poner los dientes largos a los que con o sin tener internet pasan hambre, y unos tomatitos gratis les vendrían que ni al pelo. El petróleo se encarece y aprovechan las eléctricas a subir los recibos, cerrando el paso a las renovables, cuya materia prima la tenemos gratis. Joaquín Estefanía desde El País pregona que vamos hacia los siete años de crisis, Ya hay una generación de jóvenes que no han conocido más que esto: creciente desigualdad, movilidad social descendente y, sobre todo, una profunda contradicción entre democracia y capitalismo. Y al mismo tiempo se habla ya de la salida de la crisis, ¿para quienes?


     El ruido de Gibraltar no ha acallado el caso que empezó con Bárcenas y no acierto a saber hasta dónde va a llegar. Adif va a poner en toda España las señales de seguridad que no había en Santiago. Hay más, bastante más, pero no quiero seguir siendo agorero, me encantaría dar siempre opiniones amables, esperanzadoras, agradables, simpáticas y exentas de todo mal. No desespero.



Las cosas que pasan


El tiempo parece que está como la actualidad dando bandazos del calor al frío, de la lluvia que todo lo arrasa hasta la sequía que favorece la voracidad de los que todavía siguen quemando montes preferentemente, y entrando en septiembre el calor aprieta, sigue pues el verano.

     En Medina Sidonia, de donde salí en estos últimos días, me he perdido la Primera Semana de la Juventud, del lunes 26 a este último domingo 1 de septiembre, no para disfrutarla, que uno perdió la juventud antaño, sino para ver un planteamiento joven lejos de los acostumbrados. Los talleres van llenando casi todo los días, los hay de Hama Beads, que no han tenido tiempo de traducir al castellano para entendernos, se refiere a manualidades, como las que se hacen y enseñan en las reuniones infantiles, pero estas elevadas a jóvenes. Talleres de Pulseras, de Carteristas, no para enseñar a robar carteras, sino para hacerlas, de Ligoteo, Risoterapia, Cocina, Grafitis y Tiro con arco. Acompañando a los talleres ha habido una Jornada nocturna de baño en la Piscina Municipal, Noche de Pop- Rock, Concurso de Fotografías y la Primera edición del Medina Joven Festival. Un programa que precisará un tiempo para descansar antes de que empiecen las clases de la condena Wert.  Aún es pronto para conocer los resultados, pero me enteraré. La concejala de Juventud  Jénifer Gutiérrez, ha hecho muy bien los deberes, como resultado de las asambleas participativas con los jóvenes asidonenses, que se han celebrado durante todo el año.

     Al comenzar el curso nos encontramos con la trama de los ERES en Andalucía, la bajada o lo que sea de las pensiones del pueblo, no la de los diputados que las disfrutan sin problemas, el alboroto de la UGT, la que les va a caer a los padres para que eviten los botellones de sus hijos, impidiendo la borracheras, lo cual está muy bien, y a saber cómo se lo montan los pobres padres, con el Presidente del Tribunal Constitucional, que parece tiene algún problema de atrás, con el advenimiento del fracking, que pondrá nuestra tierra como un queso gruyere en su variedad emmental, agujero sí y agujero no.

     El curso va a empezar sabroso. Esperemos poder atravesarlo lo menos sacrificados posibles.

Buenas noticias  


También las hay. Una llamativa ha sido la del sábado con el homenaje que Candeleda, municipio de la provincia de Ávila, ha dado al ex primer ministro británico John Major, por su simpatía, por su dedicación al pueblo viniendo en las vacaciones durante más de veinte años y por el amor a esta tierra que ha paseado por todo el mundo. Le han dedicado una avenida principal y un monolito.

     Lo que no han conseguido estos abulenses es que Major  hable español. Muchos años han sido para que solo se atreva a decir "gracias". El ex se hospeda con su esposa Norma en la finca que tiene en Candeleda el lord inglés Tristán Gasel-Jones, casado con Cataline Garrigues Carnicer.

      Y pocos días antes, el 19 de agosto, en otro municipio de la provincia de Ávila, El Arenal, también en la vertiente sur de la Sierra de Gredos, se ofreció otro homenaje al ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, cuya esposa Angelines es de la localidad. Asiduos todos los veranos a la tierra, el ministro recibió por un día el bastón de mando del municipio y el nombramiento de embajador de Gredos. Tampoco él habla español y le ayudaron Angelines y su hermana en las traducciones protocolarias. En el Arenal hay un 20% de habitantes que están cobrando pensiones de Francia, debido a la diáspora de los años sesenta en busca de trabajo para subsistir. 

     Es una forma de hacer amigos. En nuestra particular Marca España hemos incluido ya a la catalana Ada Colau, a Candeleda y a El Arenal. Habrá sitio para todos.

     Y entre las Buena noticias es inevitable que se escapen algunas malas. Al llegar a Alcorcón me he encontrado con que Eurovegas de los demonios sigue ganando enteros entre las fuerzas públicas, al frente de las cuales está el mismísimo alcalde, de la cuerda de la liberal Aguirre. No sabemos cómo va a terminar, pero nos tememos lo peor, hay muchos intereses de por medio y mucho dinero a repartir, según dicen. Lo que nos hace falta es que sigan llegando mafias, delincuentes y chorizos, como si no estuviésemos sobrados.

 De Libros

    A pesar de los condicionamientos de las vacaciones veraniegas, que se ofrecen de una manera y acaban de otra, he tenido la fortuna de poder leer el Todo lo que era sólido, el último ensayo de Antonio Muñoz Molina, un necesario clarificador de la España que empieza muchos años después de finalizar la dictadura y llega hasta estos días. Repasa cómo llegamos a la democracia sin haberla conocido muchos, y cómo se ha desarrollado este desastre que nos invade. Muy útil será para los jóvenes este texto para conocer lo que ha ido ocurriendo para llegar a donde estamos. 

     Al acabar el libro me viene a la memoria lo que el propio Muñoz Molina dice cuando acaba de leer un libro que le ha impresionado: cuando llegué a la última página hice lo que debería hacer uno cuando le ha impresionado mucho un libro: regresar al principio y leerlo entero otra vez.

     Todo lo que era sólido lo ha publicado Seix Barral, en Barcelona, febrero de este año.


Despedida. Terminará pronto el verano y ahora empieza el curso con muchas incógnitas: la vuelta de Urdangarín, que ha pasado un estupendo veraneo, según parece; Bárcenas, a la sombra, pero centro de uno de los mayores escándalos que han asombrado al mundo; Gibraltar español; la clase política contra las cuerdas... 
Es el momento de plantearse estar lo más informado posible, por lo que nos pueda venir. Invito a todos a escuchar la radio a diario al levantarse, a leer la prensa durante el día y la tele antes de acostarse. No quiero dar pistas, pero si a alguno le sirve de orientación, personalmente escucho la SER al levantarme más bien temprano, por internet leo algún periódico periférico y ojeo el Huffingtonpost, que dirige Montserrat Domínguez (www.huffingtonpost.es), por la noche El País, primer periódico de referencia, y la tele que mejor programa e informativo tenga. Así se puede uno centrar para tener opinión sobre los que nos pasa. ¡Suerte!

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Adiós, Adéu, Agur, Adeus